Por Sergio Capón, presidente ejecutivo de la Cámara de Industrias de Costa Rica
Este año la Cámara celebra sus 80 años, “80 años fabricando futuro”, que es la manera en la que
queremos transmitir este hito, que no es solo nuestro, sino que le pertenece a todo país.
Desde su fundación, en 1943, la CICR ha tenido un rol clave en el desarrollo del sistema productivo
de Costa Rica. Desde las primeras leyes y normativas requeridas para la conformación del sector
productivo nacional, hasta las gestiones de internalización o conexión de la economía de
costarricense con el mundo.
Si bien la Cámara de Industrias de Costa Rica nació como una organización empresarial que
representaba al sector industrial, hoy es mucho más que eso, pues con el paso de los años y gracias a
su liderazgo, la Cámara ha impulsado mejores condiciones, no solo para el sector industrial, sino
para las cada vez más diversas empresas que componen el sector productivo del país.
Para llevar adelante esta labor, contamos con un equipo técnico y ejecutivo con capacidad y
experiencia demostradas, para analizar con criterio técnico las políticas públicas y propuestas de
ley que se discuten, ya sean iniciativas del poder ejecutivo, legislativo o propuestas del sector
privado, que impactan el desarrollo y crecimiento de las empresas, con el objeto de incidir a través
de acciones para que se actúe de forma consistente con las necesidades del país de mejorar la
competitividad y la generación de empleo.
Hoy la Cámara cuenta con más de 800 empresas afiliadas que van desde la pequeña y mediana
industria a organizaciones transnacionales, a quienes apoya en áreas decisivas para la
competitividad como la innovación, la excelencia, la sostenibilidad, el talento humano, la
capacitación y la mejora continua.
Con respecto a nuestra área de incidencia, participación y vigilancia activa de todo el marco legal,
regulatorio y político, la CICR trabaja en áreas clave, tanto para el sector productivo como para el
país: Asuntos económicos y Fiscales, Pyme, Energía, Electricidad y Combustibles, Comercio
Internacional y Logística, Talento Humano, Ambiente y Responsabilidad Social, Calidad y Mejora
Regulatoria, Innovación. Aquí es importante destacar el rol de vigilancia técnica de la Cámara, su
participación en múltiples organizaciones y comisiones donde se crean las condiciones sobre las que
el sector productivo va a operar, y donde nuestro norte es generar un ambiente de negocio con las
mejores oportunidades para lograr competitividad, sostenibilidad e innovación en las empresas.
Al mismo tiempo, la Cámara ha venido construyendo un robusto andamiaje de apoyo a los
asociados, y de apoyo al sector productivo costarricense en general, con su área de formación de
alta calidad y servicios de asesoría (que capacita 10.000 personas por año), su Programa Nacional a
la Excelencia (que ya cuenta con 25 años de trayectoria y registra 863 participaciones en sus
procesos de mejora empresarial) o su Ventanilla Única de Talento Humano, que trabaja en alianza

público-privadas, uniendo esfuerzos entre la academia y la empresa privada para la formación del
talento que necesitamos para la industria 4.0.
En el mismo sentido, la Cámara ha desarrollado una valiosa oferta de foros y congresos que vienen
justamente a consolidar todo este trabajo de apoyo en los distintos campos de incidencia. Así, temas
vitales para el sector productivo se ven tratados a fondo en nuestros congresos, como el Congreso
de Energía y Ambiente, el Congreso de Innovación, de Excelencia y nuestro Congreso de Industriales,
para citar algunos.
Por todo esto, la Cámara de Industrias de Costa Rica se ha convertido en un actor clave que vigila,
analiza y propone de forma proactiva las políticas para mejorar la competitividad y garantizar la
sostenibilidad del sistema productivo nacional, que a la postre impacta en una mejor calidad de
vida para el conjunto de la sociedad costarricense.
Y aquí es donde se ponen en funcionamiento nuestros pilares de aporte de valor al país, que
muchas veces pasan desapercibidos por ser temas muy técnicos: como la contención y
modernización de las tarifas eléctrica, el apoyo a nuestra la transición energética para la
descarbonización de la economía, de apertura del mercado eléctrico para producir energía limpia a
costos competitivos, tanto para las familias como para el sector productivo. El seguimiento que
hacemos en materia de simplificación de trámites, nuestras gestiones en materia de comercio
exterior, sin ir más lejos nuestro liderazgo en el impulso a la Alianza para el Desarrollo en
Democracia (ADD), que viene de nuestros esfuerzos históricos en materia de apertura al mundo,
nuestra participación en organizaciones regionales, como la Asociación Latinoamericana de
Industrias (AILA). Nuestro apoyo, también histórico al fortalecimiento del sector PYME, al fomento
de la atracción de inversiones, a la innovación, a la generación del talento que necesitamos para la
industria 4.0, a mejorar las condiciones para las empresas del régimen definitivo, que son las que
más aportes hacen a nuestro país.
Son grandes áreas de trabajo que son abordadas con rigor técnico y compromiso, desde nuestra
labor cotidiana, y silenciosa muchas veces, y que finalmente impactan en el presente y el futuro de
todas las personas que habitan Costa Rica, mejorando la competitividad del país, generando más y
mejores empleos.